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domingo, 6 de septiembre de 2020

06 Septiembre 1815 Carta de Jamaica. Jamaica




CARTA DE JAMAICA COMPLETA DESCARGAR EN PDF EN ESTE ENLACE DE ALBA CIUDAD
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Carta de Jamaica


La Carta de Jamaica es un documento imprescindible y de consulta, ante la imperiosa necesidad de la integración latinoamericana y caribeña, en aras de consolidar, entre otras cosas, la independencia y erradicar toda forma de colonialismo en la región.

La Carta de Jamaica es un texto redactado por El Libertador Simón Bolívar el 6 de septiembre de 1815 desde Kingston, capital de Jamaica, en respuesta a una misiva de Henry Cullen, un ciudadano británico que residía en Falmouth, al noroeste de esa isla.

En la misiva que en 2015 cumplió 200 años de historia, Bolívar expone las razones que provocaron la caída de la Segunda República, que se dieron luego de recibir la negativa de las autoridades de Nueva Granada de colaborar con una nueva ofensiva contra el Ejército español.

Esto obligó a Bolívar a dirigirse a Jamaica con la finalidad de conseguir la cooperación del Gobierno inglés para proseguir la lucha por la libertad americana.

“Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Aunque aspiro a la perfección del gobierno de mi patria, no puedo persuadirme que el Nuevo Mundo sea por el momento regido por una gran república; como es imposible, no me atrevo a desearlo; y menos deseo aún una monarquía universal de América, porque este proyecto sin ser útil, es también imposible”, indicó el Libertador en uno de sus frases más emblemáticas.

CONTEXTO HISTORICO

El texto es uno de los escritos fundamentales de El Libertador, por su claridad y visión política ante los acontecimientos que se estaban generando en las antiguas colonias españolas.

Más allá del análisis sociológico, político y cultural, Bolívar plasma varios elementos que son necesarios tomar en cuenta a la hora de evaluar qué tanto han avanzado los pueblos latinoamericanos y caribeños en la unidad, su identidad, la independencia y el rompimiento definitivo de las cadenas del colonianismo.

En 2015, el historiador Pedro Calzadilla ofreció declaraciones exclusivas a teleSUR en el marco de los 200 años del documento:

"No estamos celebrando otra cosa sino las ideas que están allí. Es el ideario de la Carta de Jamaica lo que nos congrega, el que nos llega de regocijo, porque en la Carta de Jamaica lo que hay son palabras que transmiten ideas. Y lo mejor de ese ideario, de esa época, de ese tiempo, lo más avanzado, humanista y progresista quedó retratado allí", afirmó Calzadilla este jueves durante el “Foro Itinerante Carta de Jamaica en el siglo XXI”, desde el Teatro Nacional de Caracas, capital venezolana.

Aquí las declaraciones del historiador Pedro Calzadilla.


“La Carta de Jamaica no es un documento muerto ni separado de nuestra realidad. Por el contrario, está llena de respuestas para las vicisitudes y para los desafíos del presente", afirmó Calzadilla en el foro, al que asistieron el Director de la Academia Nacional de Historia de Ecuador, Jorge Nuñez, y el historiador ecuatoriano Amilcar Valera.

Fue precisamente Valera quien en 1996 descubrió el manuscrito original en castellano de la Carta de Jamaica, en el Archivo del Banco Central de Ecuador.

A pesar de sus peticiones no tuvo repuesta para que se avalara el hallazgo, hasta que se puso en contacto con la asambleísta ecuatoriana María Augusta Calle (PAIS) y ésta hizo las gestiones para la verificación.

Varela contó en una entrevista al periódico venezolano El Correo del Orinoco, publicada el 18 de enero de 2015, que la asambleísta Calle “es una persona con mucho conocimiento de historia y también sobre Bolívar”, y estaba fuera de Ecuador cuando recibió la llamada. Su respuesta fue inmediata: “No puede ser, tenemos que conversar de inmediato. Tal día estoy en Quito, y en la tarde conversamos”, relató Valera.

Calle se puso en contacto con las autoridades venezolanas y de inmediato estos últimos dispusieron el envío de una comisión de historiadores integrada por Pedro Calzadilla, Luis Pellicer y Alexander Zambrano para reunirse con Valera en Quito.  

“Les llevé al archivo, solicité el documento, por la numeración que tiene: jj1275, con el título “Contestación de un Americano Meridional a un Caballero de esta Isla”, registrado sin fecha ni autor. Entonces se lo presenté a Pedro Calzadilla. Se le hicieron todos los análisis que correspondían. Y dijeron: Es el documento”, detalló Valera en dicha entrevista. 

El Centro de grafología de la Universidad Central de Quito determinó a finales de 2014 (con el apoyo de los historiadores venezolanos) que el documento sí fue escrito por el secretario de Bolívar en Jamaica, Pedro Briceño Méndez, al comparar este manuscrito con textos de la época y el análisis químico del papel.

“(Es) una alegría para mí, una satisfacción, porque el hecho de haber estado tanto tiempo insistiendo y haber logrado se hiciera una verificación fuera del país por gente que estuviera en contacto con la documentación de Bolívar, resultó algo especial para mí. Se ratificó lo que yo pensé desde el primer momento cuando ya hice las verificaciones del manuscrito”, expresó Valera.

El texto inédito contiene un párrafo que fue omitido en las versiones en castellano, las cuales se basaron en el la versión de 1833 del político y abogado Francisco Yanes, quien además fue firmante del Acta de Independencia de Venezuela de 1810.

El párrafo que aparece en el manuscrito descubierto por el profesor Amilcar Valera dice textualmente:

"Por otra parte, el tiempo de las apariciones ha pasado; y aunque fuesen los americanos más supersticiosos de lo que no son, no prestarían de a las supercherias de un ynpostor, que sería tenido por un cismático o por el Anticristo anunciado en nuestra Religión".

Valera apuntó que se desconoce por qué Francisco Yanes eliminó dicho párrafo.


Hugo Chávez despierta el ideario de Bolívar

Con la llegada del Comandante Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela en 1999, América Latina y el Caribe inicia una nueva etapa emancipadora y de búsqueda de su propia identidad, independencia y distanciamiento de los aparatos de dominación de Estados Unidos.

Chávez impulsó desde Venezuela hacia toda la región las ideas bolivarianas, trayendo al presente los principios que las oligarquías locales y extranjeras mantuvo ocultos por el peligro que representaban para sus intereses económicos.

https://www.telesurtv.net/telesuragenda/Carta-de-Jamaica-20150903-0043.html


jueves, 25 de junio de 2020

22 junio 1826 Instalación del Congreso Anfictiónico de Panama. Panama



Congreso Anfictiónico de Panamá que proponía la unión de toda Latinoamérica

El Libertador Simón Bolívar anhelaba el entendimiento entre todos los países y buscaba la unidad del continente. 

El Dato:
Anfictionía = Confederación de las antiguas ciudades griegas, para asuntos de interés general.

El 22 de junio de 1826 se instaló el Congreso Anfictiónico de Panamá, asamblea diplomática convocada por el Libertador Simón Bolívar, con el objetivo de buscar la unión de Latinoamérica. Bolívar siempre anheló el entendimiento entre todos los países y promovió, especialmente, la unidad de los pueblos hispanoamericanos, desde México hasta Chile y Argentina.

Su instalación ocurrió en medio de las conquistas independentistas en la región, tras la liberación del Alto Perú (actual Bolivia), por parte del Libertador y del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre. En ese momento, a excepción de Cuba y Puerto Rico, toda la América Latina era libre, luego de décadas de sangrientas guerras contra el yugo español.

Esta histórica asamblea tuvo lugar en el antiguo convento de San Francisco (hoy Palacio Bolívar) de Ciudad de Panamá y contó con la asistencia de la Gran Colombia (hoy Ecuador, Venezuela, Colombia y Panama), México, Perú (hoy Peru y Bolivia)  y la República Federal de Centroamérica (hoy Todos los paises centroamericanos), mientras que Gran Bretaña envió un observador y los Países Bajos otro a título personal.

La idea de crear una gran nación cuya extensión abarcara lo que es Hispanoamérica se había originado con el prócer Francisco de Miranda, quien propuso el nombre de Colombia para esa eventual nación.
“Formar de todo el mundo nuevo una sola nación” era el sueño de Simón Bolívar.

Inclusive, Simón Bolívar en la Carta de Jamaica de 1815 se refirió a este sueño: “Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Nuevo Mundo en una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene su origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse; […] ¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos!”.

Los puntos propuestos por el Libertador para el debate fueron el afianzamiento de la independencia, la seguridad interna y la no intervención, así como la igualdad jurídica de todos los Estados, el establecimiento de relaciones entre las naciones mediante un Congreso plenipotenciario permanente y una reforma social sobre la base de la libertad y la paz.

Sin embargo, los resultados del Congreso no fueron los esperados por Bolívar, pues la mayoría de las naciones presentes no se encontraban en condiciones políticas ni económicas de cumplir con sus acuerdos y mostraron poco interés en hacer realidad su proyecto unificador.

Preparación del Congreso Anfictiónico 


El proyecto bolivariano de confederar a las repúblicas hispanoamericanas se inicia formalmente con la negociación y la firma de tratados de “Unión, Liga y Confederación perpetua” por Colombia (Gran Colombia) con cuatro países: Perú el 6 de junio de 1822; Chile el 23 de octubre de 1823; México el 3 de diciembre de 1823 y, después de su separación de México, con la República de Centroamérica el 15 de marzo de 1825. Estos tratados bilaterales, que comparten el texto y los alcances, representan la piedra angular del Congreso Anfictiónico de 1826. Tres de sus objetivos sustentan esta observación: la creación de una asamblea compuesta de dos plenipotenciarios por cada país, procedimiento que tiempo después se adoptará en las conferencias de Panamá; la solicitud a los países asociados de interponer sus “buenos oficios” ante los gobiernos de los demás “Estados de América -antes española- para entrar en este pacto de unión, liga y confederación perpetua”; y comprometer a los países signatarios a participar en una futura “Asamblea general de los Estados Americanos [...] con el encargo de cimentar de un modo más sólido y estable las relaciones íntimas que deben existir entre todos y cada uno de ellos, y que les sirva de consejo en los grandes conflictos, de punto de contacto en los peligros comunes, de fiel intérprete de sus tratados públicos y de juez, árbitro y conciliador en sus disputas y diferencias” 

El 7 de diciembre de 1824, dos días antes de la Batalla de Ayacucho, Simón Bolívar invoca estos acuerdos en la invitación que dirige a los gobiernos de Colombia, México, Provincias Unidas del Río de la Plata, Centroamérica, Chile y Brasil. Al tiempo de requerirles el envío de representantes plenipotenciarios al Congreso de Panamá, escribe:
 ...es tiempo ya de que los intereses y las relaciones que unen entre sí a las repúblicas americanas, antes colonias españolas, tengan una base fundamental que eternice, si es posible, la duración de estos gobiernos. Entablar aquel sistema y consolidar el poder de este gran cuerpo político pertenece al ejercicio de una autoridad sublime, que dirija la política de nuestros gobiernos, cuyo influjo mantenga la uniformidad de sus principios, y cuyo nombre solo calme nuestras tempestades. Tan respetable autoridad no puede existir sino en una asamblea de plenipotenciarios nombrados por cada una de nuestras repúblicas, y reunidos bajo los auspicios de la victoria obtenida por nuestras armas contra el poder español. Profundamente penetrado de estas ideas invité en ochocientos veintidós, como Presidente de la República de Colombia, a los gobiernos de Méjico, Perú, Chile y Buenos Aires, para que formásemos una confederación y reuniésemos en el istmo de Panamá u otro punto elegible a pluralidad, una asamblea de plenipotenciarios de cada Estado „que nos sirviese de consejo en los grandes 3 conflictos, de punto de contacto en los peligros comunes, de fiel intérprete en los tratados públicos cuando ocurran dificultades, y de conciliador, en fin, de nuestras diferencias‟. El Gobierno del Perú celebró, en seis de julio de aquel año, un tratado de alianza y confederación con el plenipotenciario de Colombia; y por él quedaron ambas partes comprometidas a interponer sus buenos oficios con los gobiernos de la América antes española, para que entrando todos en el mismo pacto se verificase la reunión de la asamblea general de los confederados. Igual tratado concluyó en Méjico, a tres de octubre de ochocientos veintitrés, el enviado extraordinario de Colombia a aquel Estado; y hay fuertes razones para esperar que los otros gobiernos se someterán al consejo de sus más altos intereses. Diferir más tiempo la asamblea general de los plenipotenciarios de las repúblicas, que de hecho están ya confederadas, hasta que se verifique la accesión de los demás, sería privarnos de las ventajas que produciría aquella asamblea desde su instalación. [...] El istmo de Panamá ha sido ofrecido por el gobierno de Colombia para este fin, en los tratados existentes. El istmo está a igual distancia de las extremidades, y por esta causa podría ser el lugar provisorio de la primera asamblea de los confederados.

Finalmente la invitación al Congreso se amplía a varios países más: tres potencias externas a la región -Gran Bretaña, Estados Unidos y los Países Bajos- y tardíamente, Bolivia. De todos ellos sólo seis acudirán a la cita del Istmo, donde los ministros plenipotenciarios negociarán a nombre de sus respectivos países el Tratado de Confederación

El 22 de junio de 1826, con la ausencia de Chile, que se excusó, Río de la Plata y Brasil que se abstuvieron, y Bolivia, cuyos delegados llegaron tarde, se reunieron en Panamá representantes de ese país, México, Guatemala, Gran Colombia y Perú. Hubo observadores de Gran Bretaña y Holanda.

El Congreso sesionó hasta el 5 de julio de 1826. Los delegados acordaron un pacto perpetuo de autodefensa y confederación, así como la creación de un ejército y una flota de guerra comunes, no hacerse la guerra sin un arbitraje previo de la unión, abolir la trata de esclavos y reunirse dos años después en México.

Debido a las rivalidades entre los países Latinoamericanos: Argentina y Brasil por Uruguay; Salvador con Guatemala por la República de América Central; Bolivia en conjura contra Sucre; José de la Mar, en Perú pugnando por arrancar Guayaquil a Colombia y devolver Bolivia a Perú, y a la abierta oposición de Estados Unidos, opuestos a la formación de una federación de estados en América del Sur, los acuerdos solo fueron ratificados por la Gran Colombia.

El Congreso logró reunirse nuevamente, a convocatoria de México, pocos años después. Eso fue todo, el tratado se disipó sin que México lo ratificara.

Ante tan colosal descalabro, Simón Bolívar exclamó:

" El Congreso de Panamá, institución admirable si fuese efectiva, no es otra cosa que el griego loco que creía poder dirigir a los barcos en el mar desde una roca en la costa"



martes, 21 de abril de 2020

21 abril 1792 Es Asesinado Tiradentes. Brasil



La muerte común de Tirandentes en el Brasil y de Tupac Katari en los Andes

Por:  Wilson García Mérida |
Publicado el 21 abril 2017 en:
Sol De Pando
Sol de Pando Diarío Digital

DÍA DE LA REPÚBLICA | El pueblo del Brasil celebra este 21 de abril el primer alzamiento republicano que estalló en Minas Gerais a fines del siglo XVIII, aconteciendo al mismo tiempo de los quilombos afrobrasileños y de la insurrección katarista en el Alto Perú. Las coronas de Portugal y España usaban los mismos métodos para aplacar a los libertarios: la traición infiltrada y el terror de los decapitamientos...

El movimiento ganó apoyo ideológico con la independencia de las colonias británicas en Norteamérica y la formación de los Estados Unidos. Factores regionales y económicos también influyeron en consolidar la rebelión en Minas Gerais, ya que la región producía cada vez menos oro. Los colonos ya no eran capaces de cumplir con el pago anual de cien arrobas de oro destinadas a la Real Fazenda, motivo por el que se unieron a la rebelión.

La crueldad con que Tiradentes fue ejecutado el 21 de abril de 1792, con sus restos mancillados, respondía a una inhumana demostración de fuerza de la corona portuguesa, que armó una verdadera escenificación del martirio para aterrorizar al pueblo insurrecto. Sin embargo, el historiador Bóris Fausto atribuye a esa manera despiadada de escenificar la muerte de Tiradentes uma de las posibles causas por la cual la memoria de Tiradentes se ha eternizado en el imaginario nacional y popular, pues aquel espectáculo dantesco terminó despertando la ira del Pueblo que presenció ese evento, cuando la intención de los realistas portugueses era más bien intimidar a la población para que no hubiesen más revueltas.

                                                             El 21 de abril de 1792 la República del Brasil conmemora el día en que este país pagó con sangre y sacrificio humano su deseo de ser una república independiente de la corona colonial portuguesa. 
Ese día fue ejecutado el primer republicano brasileño que se alzó en armas para liberar a su patria del yugo portugués:  Joaquim José da Silva Xavier, más recordado como Tiradentes.
Odontólogo, militar, minero, comerciante y activista político que se movía entre las capitanías de Minas Gerais y Rio de Janeiro, Tiradentes es el héroe nacional brasileño por antonomasia al haber asumido en exclusividad la responsabilidad de la llamada Conspiración Minera (conocida como Inconfidência Mineira en português), primer intento serio de independizar al Brasil del Reino de Portugal bajo los principios republicanos que llegaron con las  ondas de la Revolución Francesa y la Independencia Norteamericana.
Es el Patrono Cívico del pueblo y de las instituciones republicanas del Brasil. En su memoria, el día de su muerte es Feriado Nacional.

Tiradentes y Tupac Katari, contemporáneos de una muerte común  

En 1871 Tupac Katari se alzó con um ejército de 40.000 indígenas aymaras, hombres y mujeres (ellas liderizadas por la esposa de Katari, Bartolina Sisa) cercando la ciudad de La Paz donde habitaban los colonizadores españoles. La rebelión sólo pudo ser derrotada después de una batalla contra tropas coloniales que llegaron a La Paz desde Lima y Buenos Aires. Tupac Katari fue torturado y ejecutado con barbarismo, igual que Tiradentes. Lo mataron atando sus brazos y piernas a las rendas de caballos que arrancaron sus miembros en cuatro direcciones opuestas. Su cabeza decapitada y su cuerpo descuartizado fueron enclavados y esparcidos a lo largo de los pueblos donde Tupak Katari había reclutado combatientes. Lo mismo que hicieron los portugueses con Tiradentes.
Al ser desbaratada la Conspiración Minera debido a la traición y delación de algunos criollos que apoyaban la revuelta, Tiradentes se entregó ante las autoridades de la Corona asumiendo individualmente la responsabilidad militar del levantamiento para salvar la vida de sus correligionarios, siendo condenado a muerte.
Y así, en la mañana del sábado 21 de abril de 1792, Tiradentes recorrió en procesión las calles del centro de la ciudad de Río de Janeiro hasta el patíbulo. Ejecutado y descuartizado, con su sangre se firmó la certificación de que se había ejecutado la sentencia de muerte y se declaró su memoria infame. Su cabeza se plantó en un poste en Villa Rica y sus restos mortales se distribuyeron a lo largo de Camino Nuevo: Cebolas, Varginha do Lourenço, Barbacena y Queluz, la antigua Carijós, lugares en los que expuso sus discursos revolucionarios. Su casa fue destruida y todos sus descendientes deshonrados.
Once años antes, en el Alto Perú (hoy Bolivia), un héroe indígena contemporáneo de Tiradentes, Julían Apaza Tupac Katari, también había sido traicionado, delatado y condenado a morir con el cuerpo descuartizado. En 1871 Tupac Katari se alzó con un ejército de 40.000 indígenas aymaras, hombres y mujeres (ellas liderizadas por la esposa de Katari, Bartolina Sisa) cercando la ciudad de La Paz donde habitaban los colonizadores españoles.  La rebelión sólo pudo ser derrotada después de una batalla contra tropas coloniales que llegaron a La Paz desde Lima y Buenos Aires. Tupac Katari fue torturado y ejecutado con barbarismo, igual que Tiradentes.  Lo mataron atando sus brazos y piernas a las rendas de caballos que arrancaron sus miembros en cuatro direcciones opuestas. Su cabeza decapitada y su cuerpo descuartizado fueron enclavados y esparcidos a lo largo de los pueblos donde Tupak Katari había reclutado combatientes. Lo mismo que hicieron los portugueses con Tiradentes.

Tereza de Benguela o el sacrificio de una reina quilombera


Precursora de Tiradentes y Tupak Katari, fue una heroína negra que insurgió algunas décadas antes de 1770, dentro la espesura del bosque amazónico bañado por el rio Guaporé, al otro lado del Iténez en la actual Bolivia, cerca a Cuiabá, Mato Grosso.
Era Tereza de Benguela, esposa de José Piolho, jefe del quilombo de Quariterê en los alrededores de Villa Bella de la Santísima Trinidad, a cuya muerte Tereza fue erigida como reina de los esclavos libertarios, tomando el mando del quilombo (nombre que se da a las comunas organizadas de los negros sublevados) y manteniendo un sistema de defensa con armas arrebatadas a los esclavistas blancos. Dentro esa autonomía política y económica democráticamente muy avanzada para su tiempo, el quilombo de Quariterê consolidó una agricultura para la cosecha de algodón y fabricación de textiles que, junto a los excedentes de la producción agrícola abundante en maíz, banana, feijó (poroto) y mandioca (yuca), era comercializada en todo el Pantanal, sobre el valle del Guaporé.
La  esclava libertaria murió el año 1770 atrincherada en el quilombo de Quariterê; un ejército esclavista comandado por Luiz Pinto de Souza había atacado la comuna de Tereza matando a 79 negros y 30 indios de la etnia Xavante. Ella fue capturada y a los pocos días su cabeza decapitada fue exhibida en la plaza del quilombo “em um alto poste, onde ficou para memória e exemplo dos que a vissem”, según narra el registro colonial en los anales de Villa Bella, sin especificar el día exacto ni la causa de su muerte.

Tiradentes y su Conspiración Minera

Joaquím José as Silva Xavier nació en un pueblo del distrito de Pombal, en la época en que las villas de San Juan del Rey y San José del Rey se disputaban la capitanía de Minas Gerais. Joaquim José da Silva Xavier era hijo del portugués Domingos da Silva Santos, propietario rural, y de la brasileña Maria Antônia da Encarnação Xavier. En 1755 y 1757 murieron sucesivamente su madre y su padre y entonces su familia perdió su patrimonio hacendal. No estudió de manera formal, sino que se puso bajo la tutela de un padrino, que era cirujano. Trabajó ocasionalmente como minero y en diversas tareas relacionadas con la farmacia y la odontología, lo que le valió su apodo de Tiradentes
En 1780 se alistó en el ejército de Minas Gerais, y en 1781 fue nombrado por la reina María I, comandante de patrulla de Caminho Novo, que conducía hasta Río de Janeiro y que garantizaba el transporte del oro y los diamantes de la región. En ese periodo, comenzó a criticar las misiones de exploración del Brasil por parte de la metrópoli, lo que resultaba evidente cuando se comparaba el volumen de riquezas tomadas por los portugueses y la pobreza en la que seguía viviendo el pueblo. Descontento por no conseguir ascender en su carrera militar (en la que sólo llegó al grado de alférez) se licenció en 1787. Esto ocurría porque en la Policía Colonial Portuguesa, así como en todas las Fuerzas Armadas de la metrópoli lusitana, todos los rangos militares arriba de alférez (teniente) eran reservados a los nacidos en Portugal, en una práctica muy común durante el colonialismo en América Latina.
Gestación de la revuelta
Durante un año Tiradentes vivió en la capital de la colonia, Río de Janeiro. Pero la imposibilidad de obtener beneficios en grandes proyectos de canalización que se desarrollaban allí hizo que sus sentimientos antiportugueses se acrecentaran. De regreso a Minas Gerais, empezó a preconizar en Villa Rica y sus alrededores la creación de un movimiento de independencia para Brasil. A este movimiento se integraron miembros del clero y personajes de cierto relieve social, como los poetas Cláudio Manuel da Costa, antiguo secretario del gobierno, Tomás Antônio Gonzaga e Inácio José de Alvarenga Peixoto.
El movimiento ganó apoyo ideológico con la independencia de las colonias británicas en Norteamérica y la formación de los Estados Unidos. Factores regionales y económicos también influyeron en consolidar la rebelión en Minas Gerais, ya que la región producía cada vez menos oro. Los colonos ya no eran capaces de cumplir con el pago anual de cien arrobas de oro destinadas a la Real Fazenda, motivo por el que se unieron a la rebelión.
El sentimiento de rebelión alcanzó su momento álgido con la implantación de un nuevo impuesto por parte del gobierno colonial: una tasa obligatoria de 538 arrobas de oro en impuestos atrasados (desde 1762), debía ser ejecutada por el nuevo gobernador de Minas Gerais, Luís Antônio Furtado de Mendonça, vizconde de Barbacena. El movimiento se inició la noche de la insurrección cuando los líderes de la conspiración salieron por las calles de Vila Rica dando vivas a la República, con lo que obtuvieron la inmediata adhesión de la población.
Antes de que la conspiración se transformara en revolución, fue delatada por los portugueses: coronel Joaquim Silvério dos Reis, teniente coronel Basílio de Brito Malheiro do Lago y el natural de Azores Inácio Correia de Pamplona, a cambio de ver condonadas sus deudas con la Hacienda Real.
La traición
Sin embargo, antes de que la conspiración se transformara en revolución, fue delatada por los portugueses: coronel Joaquim Silvério dos Reis, teniente coronel Basílio de Brito Malheiro do Lago y el natural de Azores Inácio Correia de Pamplona, a cambio de ver condonadas sus deudas con la Hacienda Real.
El vizconde de Barbacena suspendió el impuesto y ordenó la prisión de los conjurados (1789). Tiradentes se escondió en casa de un amigo en Río de Janeiro, pero fue delatado por Joaquim Silvério dos Reis, quien más tarde, por su delación, entre otras cosas, recibiría de la corona el título de fidalgo.
Entre los conspiradores destacaron los religiosos Carlos Correia de Toledo e Melo, José de Oliveira Rolim y Manuel Rodrigues da Costa; el teniente coronel Francisco de Paula Freire de Andrade, los coroneles Domingos de Abreu y Joaquim Silvério dos Reis —a la sazón, delator del movimento— y los ya mencionados Cláudio Manuel da Costa, Inácio José de Alvarenga Peixoto y Tomás Antônio Gonzaga.
El mayor deseo de los inconfidentes era establecer un gobierno independiente de Portugal, crear una universidad en Vila Rica, formar industrias y hacer de São João Del-Rei la nueva capital de la región.
Juicio y muerte escenificada
La crueldad con que Tiradentes fue ejecutado el 21 de abril de 1792, con sus restos mancillados, respondía a una inhumana demostración de fuerza de la corona portuguesa, que armó una verdadera escenificación del martirio para aterrorizar al pueblo insurrecto. Sin embargo, el historiador Bóris Fausto atribuye a esa manera despiadada de escenificar la muerte de Tiradentes uma de las posibles causas por la cual la memoria de Tiradentes se ha eternizado en el imaginario nacional y popular, pues aquel espectáculo dantesco terminó despertando la ira del Pueblo que presenció ese evento, cuando la intención de los realistas portugueses era más bien intimdar a la población para que no hubiesen más revueltas.
Un icono mesiánico de la República
Tiradentes siguió siendo tras la Independencia de Brasil, una personalidad histórica relativamente oscura ya que, durante el Imperio, los dos monarcas, Dom Pedro I y Dom Pedro II, pertenecían a la línea masculina de la Casa de Braganza, y eran, respectivamente, nieto y bisnieto de la reina Maria, que había emitido la sentencia de muerte de Tiradentes. Además, el republicanismo atribuido a Tiradentes lo hacía inaceptable como héroe nacional, en tanto la independencia de Brasil había tenido como protagonista principal al príncipe Pedro I de Braganza.
Tuvo que ser la Vieja República, o más exactamente los ideólogos positivistas que presidieron su fundación, los que buscaron en la figura de Tiradentes una personificación de la identidad republicana de Brasil, y mitificaron su biografía. Esto explica su iconografía tradicional desde fines del siglo XIX, con barba y camisola, al lado del cadalso, lo que le da un cierto parecido a Jesucristo y que, al parecer, carece de verosimilitud. Como militar, lo máximo que Tiradentes se permitió fue un discreto bigote. En la cárcel, en la que pasó sus últimos tres años de vida, los presos estaban obligados a afeitarse, incluso fueron encontrados en su celda después de su muerte una navaja de afeitar y un espejo. Todo esto reduce la credibilidad de la imagen histórica formada sobre el héroe a inicios del siglo XX..